¿Cómo saber si un candidato tiene las competencias lingüísticas que realmente necesita el puesto?

En el CV aparece un C1 de inglés, un B2 de francés o un nivel avanzado de alemán. El candidato ha trabajado en un entorno internacional y asegura desenvolverse bien en esos idiomas.

Pero ¿podrá explicar un problema técnico a un cliente? ¿Gestionar una conversación delicada? ¿Defender una propuesta cuando surjan objeciones?

Una cosa es acreditar un nivel de idiomas y otra utilizarlos con solvencia en las situaciones que exige un puesto de trabajo.

Entrevista de selección de personal con dos entrevistadores y una candidata.

Un certificado no cuenta toda la historia

Los niveles del Marco Común Europeo de Referencia (MCER) son una referencia útil para conocer la competencia lingüística de una persona. Sin embargo, no permiten determinar por sí solos cómo responderá ante las exigencias concretas de un puesto.

Dos candidatos con un mismo nivel acreditado pueden mostrar diferencias importantes al participar en una reunión, redactar un correo complejo o explicar información especializada.

Y esas diferencias pueden ser decisivas para la empresa.

¿Qué competencias lingüísticas necesita realmente el puesto?

No todas las posiciones requieren las mismas habilidades.

Un profesional del departamento comercial puede necesitar negociar condiciones, responder a objeciones y mantener conversaciones con clientes internacionales.

Un perfil técnico quizá deba explicar incidencias, participar en reuniones de seguimiento o transmitir información compleja con precisión.

Y un directivo puede necesitar presentar resultados, argumentar decisiones o intervenir con seguridad en reuniones internacionales.

La evaluación debe partir de las situaciones profesionales que tendrá que afrontar el candidato, no limitarse a comprobar sus conocimientos generales del idioma.

Cada puesto requiere una evaluación diferente

No tiene sentido evaluar del mismo modo a un director comercial, un ingeniero o un profesional de atención al cliente. Las situaciones en las que tendrán que utilizar otros idiomas son distintas, y las pruebas también deberían serlo.

En Crown diseñamos cada evaluación lingüística a medida, teniendo en cuenta las funciones del puesto, las situaciones de comunicación habituales y las competencias que la empresa necesita comprobar.

Podemos evaluar la expresión oral, la comprensión, la comunicación escrita o la capacidad para desenvolverse en situaciones profesionales concretas, según las necesidades de cada proceso de selección.

El objetivo no es simplemente asignar un nivel, sino proporcionar información útil para decidir si el candidato podrá afrontar las exigencias lingüísticas del puesto.

Información útil para tomar una decisión

El resultado de una prueba lingüística no debería limitarse a una calificación o a una etiqueta como B2 o C1.

Para quien está seleccionando, lo verdaderamente útil es saber qué puede hacer el candidato en el idioma requerido, dónde encuentra dificultades y hasta qué punto estas pueden afectar al desempeño del puesto.

Un informe claro sobre sus competencias lingüísticas permite identificar sus puntos fuertes, sus posibles dificultades y su adecuación a las exigencias del puesto.

Porque seleccionar a la persona adecuada también significa comprobar que podrá comunicarse con la seguridad y precisión que exige su trabajo.